El trasplante de pulmón es una medida extrema para pacientes que presenten lesiones o enfermedades de pulmón potencialmente mortales. La tasa de supervivencia actual supera el 80% al año después del trasplante y del 60% en cuatro años. La lucha contra el rechazo es un proceso continuo, ya que el sistema inmune considera al órgano trasplantado como un invasor (muy similar a una infección) y lucha contra él. Para prevenir el rechazo, los pacientes con trasplante de órgano deben tomar medicamentos anti-rechazo (inmunosupresores), tales como: ciclosporina y corticosteroides, los cuales reducen (suprimen) la respuesta inmune del cuerpo y la posibilidad de rechazo. Sin embargo, estos medicamentos también reducen la capacidad natural del cuerpo para luchar contra diversas infecciones.
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