Mientras el paciente está profundamente dormido y sin dolor, bajo anestesia general, se le hace una pequeña incisión en el tímpano para succionar el líquido acumulado. A través de la incisión se puede colocar un pequeño tubo con el fin de permitir que el líquido drene continuamente y que el aire entre y seque el oído medio. Debido a que la incisión cicatriza sin necesidad de suturas, el orificio se cierra y los tubos auditivos se desprenden de una manera natural después de algunos meses. Debido a que la incisión cicatriza sin suturas, el orificio se cierra y los tubos se caen de manera natural después de unos cuantos meses.
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