Los signos vitales y el estado neurológico se vigilan muy de cerca. Se administran medicamentos para el dolor, líquidos intravenosos y antibióticos. Se observa al paciente muy de cerca para asegurarse de que la derivación esté funcionando adecuadamente. Por lo general, se requieren dos o tres días de hospitalización y luego el niño puede irse a casa. A menudo se llevan a cabo estudios imagenológicos como exámenes de TC posoperatorios para confirmar la buena ubicación de la derivación y la resolución de la hidrocefalia.
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