Se elabora la historia clínica sobre la base de la información de los padres y se lleva a cabo un examen físico del niño. Algunas de las preguntas de la historia clínica que documentan en detalle el retraso en el crecimiento pueden ser: - ¿ El niño ha estado siempre en el límite inferior de las tablas de crecimiento?
- ¿El niño estaba creciendo normalmente y luego disminuyó su velocidad de crecimiento?
- ¿El niño está desarrollando habilidades físicas y sociales normales?
- ¿El niño come bien?
- ¿Cuál es el horario de alimentación?
- ¿El bebé se alimenta con lactancia materna o con biberón?
- Si se alimenta con biberón:
- ¿Qué tipo de fórmula se utiliza?
- ¿Cómo mezcla la fórmula?
- ¿Qué tipos de alimento come el niño? (en caso de niños que comienzan a caminar)
- ¿Qué medicamentos se le están suministrando al niño?
- ¿Qué otros síntomas están presentes?
También se pueden hacer preguntas sobre los hábitos de los padres, la interacción social con el niño y otras preguntas similares. Se hacen mediciones repetidas de la estatura, del peso y de la circunferencia craneana del niño. El número de exámenes posibles para el retardo en el desarrollo es importante, pero por lo general sólo son necesarios unos pocos. Los exámenes que se realizan los determina el diagnóstico que el médico esté considerando. Algunos de los exámenes diagnósticos que se pueden realizar son: - Exámenes de sangre (como un CSC o un diferencial sanguíneo, electroforesis de hemoglobina)
- Estudios hormonales
- Exámenes de materia fecal (para evaluar malabsorción)
- Radiografías para determinar la edad ósea (radiografías de las manos y las muñecas como una medida del crecimiento)
- Radiografías de los huesos largos para buscar fracturas nuevas o antiguas
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