Un niño con una mala alimentación suele tener otros síntomas o signos que en conjunto definen un síndrome o condición específica, cuyo diagnóstico está basado en los antecedentes familiares, la historia médica y una evaluación física minuciosa. El médico realiza un examen físico y hace preguntas como las siguientes: - Hábitos alimenticios
- Patrón de tiempo
- Otros síntomas
EXÁMENES DE DIAGNÓSTICO:
Se pueden ordenar estudios de laboratorio, tales como radiografías, estudios del tracto gastrointestinal y exámenes de sangre para confirmar la presencia de un posible trastorno. DESPUÉS DE VISITAR AL MÉDICO:
Aunque el doctor mantiene registros del bebé, puede ayudar el hecho de mantener un registro personal propio con los hallazgos de la salud del bebé, donde se registren los resultados de los exámenes y las observaciones personales sobre la salud del bebé. Se deben agregar las mediciones que se hacen en el hogar (estatura, peso, etc.). Se debe llevar este registro y presentárselo al médico si se observa alguna anomalía o si se tienen dudas sobre el desarrollo del bebé. Si el médico emite un diagnóstico sobre la causa de la mala alimentación, se recomienda anotar dicho diagnóstico en el registro médico personal.
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