El médico lleva a cabo un examen físico y hace preguntas detalladas acerca del dolor en el cuello, tales como: - ¿Se localiza el dolor en la parte frontal, posterior o lateral del cuello?
- ¿Afecta ambos lados por igual ?
- ¿Es posible doblar el mentón hacia adelante y tocar el pecho?
- ¿Cuándo apareció el dolor cervical por primera vez?
- ¿Está presente todo el tiempo o aparece y luego remite?
- ¿Qué lo hace mejorar? ¿Qué lo hace empeorar?
- ¿Se presenta debilidad o rigidez cervical?
- ¿Se presentan otros síntomas como entumecimiento, hormigueo o debilidad en el brazo o en la mano?
- ¿Se presenta inflamación de las glándulas o una protuberancia en el cuello?
Algunos de los exámenes diagnósticos que se pueden realizar son: Si el dolor se debe a un espasmo muscular o el pinzamiento de un nervio, es probable que el médico prescriba un relajante muscular y posiblemente un analgésico más potente. Los medicamentos de prescripción médica no son necesariamente mejores que los de venta libre. Es posible que el médico prescriba un collar cervical o, en caso de una lesión nerviosa, puede remitir al paciente a consulta con un neurólogo o un neurocirujano. Si se sospecha de meningitis, el paciente es enviado a una unidad de emergencia para exámenes adicionales, antibióticos e ingreso al hospital. Si se considera que es una enfermedad de tiroides (por ejemplo, debido a una protuberancia en la parte frontal del cuello), se requiere un seguimiento para las pruebas sanguíneas anormales.
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