Los ojos inyectados de sangre se ven rojos debido a la dilatación de los vasos sanguíneos que se encuentran en la superficie de la parte blanca del ojo (esclerótica). Esta situación puede ser ocasionada por irritación mecánica, por factores ambientales irritantes (como aire extremadamente seco, exceso de exposición al sol), por reacciones alérgicas, por infección y por otras condiciones médicas. Un pequeño sangrado en el interior de la esclerótica produce un área hemorrágica de color rojo brillante y uniformemente densa. Generalmente este sangrado se observa por primera vez al levantarse en la mañana. Es un síntoma bastante frecuente y de poca importancia. Si al despertar en la mañana se detecta en uno de los ojos una mancha de sangre indolora, pero de mal aspecto, no debe ser motivo de preocupación. Esta mancha es con frecuencia ocasionada por el esfuerzo o por la tos y usualmente desaparece en forma espontánea después de unos pocos días.
|