Las lágrimas son necesarias para la lubricación normal del ojo y para eliminar partículas y cuerpos extraños. La producción excesiva de lágrimas o el drenaje inadecuado del conducto lagrimal, la irritación, la infección y el crecimiento de las pestañas hacia adentro son causas de una condición denominada ojos llorosos. De igual forma, una infección u obstrucción del conducto lacrimal también puede generar el lagrimeo excesivo, cuando el drenaje de las lágrimas no es normal a través de la nariz. El aumento del lagrimeo en ocasiones está acompañado de acciones como bostezar, vomitar y reír, o de cansancio ocular. Por extraño que parezca, una de las causas más comunes del lagrimeo es la resequedad en los ojos, que provoca cierta molestia, la cual estimula el cuerpo para que produzca lágrimas en exceso. De hecho, una de las principales evaluaciones para el lagrimeo consiste en examinar si los ojos están demasiado secos.
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