La pérdida súbita de la visión siempre es una emergencia, incluso si no ha sido completa. Esta condición nunca se debe ignorar, pensando que va a mejorar. Se debe contactar al oftalmólogo o acudir a la sala de emergencias inmediatamente. La mayoría de las formas graves de pérdida de la visión son indoloras y la ausencia de dolor de ninguna manera disminuye la necesidad urgente de conseguir atención médica. Muchas formas de pérdida de la visión sólo dan un margen de tiempo breve en el cual se pueden tratar en forma exitosa.
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