La cera del oído representa la mayor parte de las secreciones originadas allí, sin embargo, las secreciones también pueden ser causadas por irritación o por infección leves. La cera del oído cumple la función de capa de protección del canal auditivo y casi nunca constituye un problema, a no ser que se intente "limpiar" los canales auditivos, lo cual, de realizarse en forma inadecuada, puede llegar a obstruirlos. El hecho de tomar una ducha caliente o lavar la parte externa de los oídos con un pedazo de tela húmedo y tibio generalmente ayuda a prevenir la acumulación de cera. Generalmente, la secreción blanca y un poco sanguinolenta o amarillenta del oído en un niño que se ha quejado de dolor de oído, al igual que la presencia de material seco y encostrado en la almohada del niño, son evidencias de la presencia de un tímpano perforado. Esta situación no debe alarmar a las personas, dado que la perforación del tímpano es el primer signo del proceso de cicatrización. Los antibióticos, en la forma prescrita por el médico, pueden ayudar a prevenir la aparición de una nueva infección durante el proceso de cicatrización. Los niños por lo regular cicatrizan completamente en unas pocas semanas.
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