El hecho de sentir mucha ansiedad o tener un ataque de pánico son las razones usuales por las que una persona puede experimentar hiperventilación. Sin embargo, la respiración rápida puede ser un síntoma de una enfermedad subyacente, como un trastorno pulmonar o coronario, sangrado o infección. (ver respiración rápida y superficial). El médico determinará la causa de la hiperventilación. La respiración rápida es una emergencia médica, a menos que la persona haya experimentado esto antes y el médico le haya asegurado que puede tratarla por sí misma (ver más adelante). A menudo, el pánico y la hiperventilación se vuelven un círculo vicioso: el pánico conduce a que se presente respiración rápida, mientras que la respiración rápida puede hacer que la persona sienta pánico. Si la persona experimenta hiperventilación con frecuencia (lo que algunas veces se llama síndrome de hiperventilación), esto puede ser desencadenado por continuas emociones de estrés, ansiedad, depresión o ira. Sin embargo, la hiperventilación originada por el pánico generalmente está relacionada con miedos o fobias específicas, como el miedo a las alturas, a morir o estar en espacios cerrados (claustrofobia). Si se presenta el síndrome de hiperventilación, es decir se presenta respiración rápida de manera regular, es posible que la persona no sea consciente de esto. Sin embargo, puede ser consciente de tener muchos de los síntomas asociados con esta condición, incluyendo vértigo o mareos, dificultad respiratoria, eructos, distensión abdominal, resequedad en la boca, debilidad, confusión, trastornos en el sueño, entumecimiento y hormigueo en brazos o alrededor de la boca, espasmos musculares en las manos o en los pies, dolor torácico y palpitaciones.
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