La náusea y el vómito son síntomas comunes de numerosas condiciones médicas y la mayor parte del tiempo no requieren atención médica urgente. Sin embargo, si estos síntomas continúan durante varios días, si son severos y/o si la persona no puede retener ningún alimento sólido o líquido, pueden ser signo de una condición más grave. La deshidratación es la mayor preocupación en la mayoría de los episodios de vómitos y su velocidad depende de la talla de la persona, de la frecuencia de los vómitos y de la presencia o ausencia de diarrea. Los bebés que presentan diarrea y vómito frecuente corren un riesgo mayor de deshidratarse y necesitan atención médica inmediata. Los signos de deshidratación son, entre otros: - Sed acentuada
- Micción poco frecuente u orina amarilla oscura
- Boca seca
- Ojos que parecen hundidos
- Pérdida de la elasticidad normal de la piel (al tocar o apretar la piel, ésta no rebota de regreso a su posición normal como lo hace usualmente)
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