Cuando se conoce la causa de las náuseas y del vómito, es importante tratar el trastorno subyacente. Cualquiera sea la causa de la condición, es importante que una persona que ha vomitado mucho ingiera la mayor cantidad posible de líquidos, teniendo cuidado de no agravar las molestias estomacales. Se deben sorber líquidos como el agua, ginger ale, jugos de frutas o bebidas para deportistas. No se deben ingerir grandes cantidades de una sola vez y la dieta normal se debe reanudar de una manera lenta. Los bebés que presentan vómito persistente se deben llevar al médico. No se les debe dar más de 30 a 60 ml (una o dos onzas) de agua pura, ya que esto puede ocasionar desequilibrios electrolíticos. En lugar de agua se los debe hidratar, administrando la mitad de leche fortificada o soluciones de rehidratación oral como el Pedialyte en cantidades pequeñas y frecuentes. Se debe iniciar con una cucharadita cada 5 minutos e ir aumentando la cantidad lentamente. Una vez que se hayan alcanzado cantidades completas y el bebé haya pasado 8 horas sin vomitar, se puede reanudar la alimentación normal. En la actualidad no existe un tratamiento que haya sido aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) para los mareos matutinos de las mujeres embarazadas. Tratamiento para los mareos por movimiento: Acostarse puede ayudar, al igual que los antihistamínicos de venta libre como la dramamina. Los parches cutáneos de escopolamina (como los Transderm Scop) se adquieren con prescripción médica y son útiles en los viajes largos (como un viaje en un crucero). Para prevenir los mareos por movimiento, el parche de escopolamina se debe colocar de 4 a 12 horas antes de comenzar a navegar. Si bien la escopolamina es efectiva, puede producir síntomas como resequedad en la boca, visión borrosa y algo de somnolencia. La escopolamina es sólo para adultos y no debe administrarse a los niños.
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