Se debe estar seguro que tanto niños como adultos consuman en sus dietas suficiente fibra, cuyas fuentes importantes son: las hortalizas, las frutas frescas (especialmente frutas secas), el trigo integral, el salvado o la harina de avena. Para recoger los beneficios de la fibra, es muy importante incrementar el consumo de líquidos que faciliten el paso de las heces. Para los bebés con estreñimiento: - De más de 2 meses, se les debe dar aproximadamente de 60 a 100 g (2 a 4 onzas) de fruta (uva, pera, manzana, cereza o ciruela) dos veces al día.
- A mayores de 4 meses que ya han comenzado con alimentos sólidos, se les puede dar alimentos de bebé con alto contenido en fibra (arvejas, fríjoles, albaricoques, ciruelas, duraznos, peras, brevas, espinacas) dos veces al día.
El ejercicio regular es también un factor muy importante para establecer evacuaciones intestinales regulares. Si la persona está confinada a una silla de ruedas o postrada en cama, debe cambiar de posición con frecuencia y realizar ejercicios de contracción abdominal y de elevación de piernas. Un fisioterapeuta puede recomendar un programa de ejercicios apropiado para las capacidades físicas de cada persona. Igualmente, puede ayudar el uso de reblandecedores fecales, como los que contienen docusato sódico. Además, se pueden usar laxantes como el Psyllium, para aumentar la fluidez y el volumen de las heces. Asimismo, se pueden utilizar supositorios o laxantes suaves, como el aceite mineral o la leche de magnesia, para establecer un patrón de deposiciones regulares. Los enemas o laxantes se deben reservar sólo para casos severos y, además, los laxantes no deben utilizarse por períodos prolongados, ya que pueden crear dependencia. NO SE DEBEN administrar laxantes a los niños sin las instrucciones específicas de un médico.
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