Una hemorragia gastrointestinal puede variar desde una hemorragia microscópica, en la que la cantidad de sangre es tan pequeña que sólo puede ser detectada mediante pruebas de laboratorio, hasta hemorragias masivas en cuyo caso lo que se expulsa es casi sangre pura. Es importante estar consciente de la presencia de una hemorragia gastrointestinal porque puede ser un indicativo de muchas enfermedades y condiciones significativas. Una hemorragia microscópica prolongada puede producir pérdidas masivas de hierro y consecuentemente anemia. La hemorragia masiva aguda puede producir hipovolemia, shock e incluso la muerte del individuo. Las hemorragias gastrointestinales pueden ocurrir a cualquier edad, a partir del momento del nacimiento. Este tipo de hemorragias en los niños varía desde una simple, como cuando ingieren sangre a causa de una hemorragia nasal, hasta las más complejas, como las alergias a la leche o condiciones mucho más graves que pueden poner en peligro la vida del niño tales como la intususcepción o los divertículos de Meckel. Los adolescentes y adultos jóvenes pueden sufrir de úlceras sangrantes, enfermedad de Crohn y colitis, mientras que el cáncer de colon y la diverticulitis deben considerarse como causas potenciales de hemorragia gastrointestinal en personas de mediana edad y de edad avanzada.
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