Entre las personas mayores de 65 años, las mujeres suelen ser las que con mayor frecuencia experimentan incontinencia intestinal. De cada 1.000 mujeres, 13 reportan pérdida de control de las evacuaciones. La causa más común de la incontinencia intestinal, irónicamente, es el estreñimiento, el cual hace que los músculos del ano e intestinos se estiren y se debiliten. Estos músculos debilitados evitan que el esfínter rectal pueda cerrarse adecuadamente, permitiendo fugas de heces. Asimismo, los músculos intestinales debilitados retrasan el tiempo de tránsito de las heces, dificultando el paso de éstas y empeorando aún más el estreñimiento. El estiramiento crónico de los músculos anales e intestinales puede disminuir la respuesta de los nervios del ano y del recto a la presencia de heces en el recto. La capacidad de retener las heces y mantener la continencia exige de una función normal del recto, ano y sistema nervioso. Además, la persona debe tener la capacidad física y sicológica de reconocer y responder en forma apropiada a la urgencia de defecar. Los problemas de incontinencia deben informarse al médico, pues ésta no es una situación irremediable. El tratamiento adecuado puede ayudar a la mayoría de las personas y, con frecuencia, el problema se puede erradicar por completo.
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