La incontinencia es muy poco común en los niños. Los bebés y los niños hasta la edad en que aprenden a ir al baño no se consideran incontinentes, simplemente no se han entrenado. Es común que ocasionalmente los niños hasta los 6 años puedan orinarse accidentalmente. La incontinencia nocturna por lo general es referida como mojado de la cama o enuresis nocturna en los niños y es normal hasta la edad de 6 años. En las niñas y a veces en las mujeres adolescentes, una pequeña fuga de orina puede presentarse con la risa. La incontinencia en los niños puede estar asociada con infecciones del tracto urinario, lesiones de la columna, anomalías anatómicas del tracto urinario y anomalías neurológicas que producen un control anormal de la vejiga. La incontinencia se ve con más frecuencia entre las personas de edad avanzada. Casi el 20% de las personas mayores que viven en sus hogares, un tercio de los que están hospitalizados y la mitad de los que viven en ancianatos sufren de algún tipo de incontinencia urinaria. Las mujeres son más propensas a sufrir de incontinencia urinaria que los hombres. La incontinencia no es una situación sin remedio y se debe tratar. Aunque no suele ser una emergencia, los problemas de incontinencia se deben informar al médico. Los especialistas que están más familiarizados con la incontinencia y que pueden evaluar sus causas y recomendar distintos tratamientos son los ginecólogos y los urólogos. MICCIÓN NORMAL: La capacidad de retener y controlar la salida de orina depende de una anatomía y funciones normales del tracto urinario inferior y del sistema nervioso. Además, la persona tiene que poseer la capacidad física y sicológica de reconocer y responder apropiadamente a la urgencia de orinar. El proceso de micción comprende dos fases: 1) la fase de llenado y almacenamiento y 2) la fase de vaciado. Normalmente, durante la fase de llenado y almacenamiento, la vejiga comienza a llenarse de orina proveniente de los riñones. La vejiga se estira para acomodar la creciente cantidad de orina. La primera sensación de necesidad de orinar aparece cuando se han almacenado cerca de unos 200 ml de orina. El sistema nervioso sano responde ante esta sensación de estiramiento alertando a la persona sobre la necesidad de orinar mientras que la vejiga se sigue llenando. La persona promedio puede retener entre 350 y 550 ml de orina aproximadamente. La capacidad de llenar y almacenar la orina apropiadamente requiere un esfínter funcional (los músculos circulares que rodean la apertura de la vejiga) y una pared muscular (detrusor) de la vejiga estable y expansible. La fase de vaciado exige la capacidad del músculo detrusor de contraerse apropiadamente para forzar la orina hacia afuera de la vejiga. Además, el cuerpo tiene que ser capaz de relajar el esfínter, simultáneamente, para permitir el paso de la orina hacia fuera del cuerpo. TIPOS DE INCONTINENCIA: La incontinencia puede clasificarse como aguda (de inicio repentino) o persistente (prolongada). La incontinencia aguda suele ser causada por cambios repentinos en el tracto urinario (tales como infecciones o aumento en la cantidad de orina) o por los cambios en la capacidad para orinar. La incontinencia persistente suele ser producida por condiciones crónicas (a largo plazo) y pueden clasificarse a su vez según el tipo de síntomas que las personas exhiben. Los tipos de incontinencia más comunes son: Las alternativas terapéuticas son diferentes, según el tipo de incontinencia. La mayoría de las personas puede mejorar con el tratamiento adecuado y a menudo los problemas se pueden resolver por completo. Hay casos en los que es necesaria la cirugía, sin embargo, la incontinencia suele mejorar significativamente e incluso curarse sin tratamiento quirúrgico.
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