De acuerdo con cálculos recientes, en los Estados Unidos, entre 2 y 30 millones de hombres están afectados por la impotencia. Alrededor del 52% de los hombres entre 40 y 70 años presentan algún grado de disfunción eréctil (DE) y aproximadamente el 90% de la DE es provocada por problemas físicos, no psicológicos. Entre los factores de riesgo para la DE se pueden mencionar: - Hipertensión (presión sanguínea elevada)
- Hiperlipidemia (colesterol elevado)
- Diabetes
- Enfermedad de las arterias coronarias
- Enfermedad vascular periférica
- Anemia
- Medicamentos
- Fumar
- Abuso del alcohol
- Procedimientos quirúrgicos (cirugías vasculares, resección abdominoperineal, prostatectomía radical, otras cirugías pélvicas, etc.)
- Condiciones neurológicas
- Depresión
- Trastornos endocrinos (testosterona baja, enfermedad tiroidea, hiperprolactinemia, etc.)
- Trauma
NOTA: el riesgo de impotencia aumenta con la edad. La impotencia se puede clasificar en primaria o secundaria. Un hombre con impotencia primaria nunca ha tenido una erección suficiente para sostener una relación sexual, situación que es poco común. La impotencia secundaria es la condición más frecuente y es pérdida de la función eréctil después de un período de función normal. A excepción de la impotencia causada por lesión o enfermedad súbita, la impotencia secundaria por lo general aparece de manera gradual. El tratamiento para la impotencia secundaria generalmente es más exitoso que el de la primaria, ya que es más fácil restaurar una función que se ha perdido que descubrir en primer lugar por qué nunca se ha presentado dicha función. ¡EL PROCESO DE ENVEJECIMIENTO POR SÍ SOLO NO PRODUCE IMPOTENCIA! Se requieren varios elementos para una erección: - Un estado mental sensible
- Una glándula pituitaria que funcione con normalidad
- Testosterona adecuada
- Cerebro y sistema nervioso central intactos
- Flujo sanguíneo adecuado al pene
La eyaculación precoz (cuando el orgasmo llega rápidamente y no satisface a los dos compañeros) es diferente de la impotencia. La pareja debe buscar asesoría para este problema, que, por lo general, se debe a factores sicológicos. La infertilidad masculina también es muy diferente a la impotencia. Un hombre que no es capaz de mantener una erección puede tener un desempeño perfectamente normal en otras situaciones y puede ser muy capaz de producir espermatozoides suficientes que pueden fertilizar a una mujer. Un hombre infértil puede ser capaz de tener relaciones sexuales con normalidad, pero puede ser incapaz de engendrar un hijo debido a problemas con el conteo, la calidad de los de espermatozoides u otros factores.
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