El tratamiento depende de la causa y de la magnitud del problema para el hombre y su pareja. Se debe tratar la causa, por ejemplo, si la impotencia es ocasionada por un medicamento, se debe consultar al médico para considerar el cambio. Sin embargo, no se debe suspender un medicamento sin antes consultar con un médico, debido a que algunos pueden provocar reacciones potencialmente mortales sin no se reducen o cambian de manera adecuada. Se puede recomendar asesoría profesional (tanto para el paciente como para la compañera). El reposo y una imaginación activa son, con frecuencia, medidas efectivas para la impotencia causada por estrés. Cuando la impotencia es causada por temor a las infecciones se deben adoptar prácticas sexuales seguras. Si existe alguna duda, es mejor pensar en la abstinencia. De igual modo, se recomienda consultar con el médico en caso de que la impotencia esté relacionada con temor a trastornos cardíacos recurrentes, pero en este caso, por lo general, las relaciones sexuales son seguras. Si en la evaluación se identifican ciertos factores de riesgo que se pueden prevenir, se recomienda la suspensión de estas actividades (p. ej. suspender el consumo de cigarrillo, marihuana, cocaína, alcohol u otras drogas pesadas). De acuerdo con la evaluación se dará inicio a diferentes terapias. Con el fin de tratar efectivamente la DE, la persona debe estar al tanto y tranquila con los posibles efectos secundarios y complicaciones que se pueden presentar con cada terapia. Uno de los riesgos asociados con la terapia para la DE es el desarrollo de priapismo, que consiste en una erección no deseada, dolorosa y prolongada (más de una hora). La combinación de medicamentos sin seguir las instrucciones es una de las causas de este problema. Si esto sucede, la persona debe contactar al médico y/o asistir a la sala de emergencias más cercana y, en caso de no hacerlo, se puede presentar impotencia u otro daño permanente del pene.
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