El dolor en el tobillo es ocasionado más frecuentemente por un esguince, una lesión en los ligamentos que unen los huesos entre sí. En la mayoría de los casos, el tobillo se tuerce hacia adentro (lesión por inversión) y se presentan pequeños desgarros en los ligamentos que pueden hacer que el tobillo se vuelva un poco inestable. Este desgarro ocasiona inflamación, hinchazón y hematoma alrededor del tobillo, dificultando así que se soporte peso sobre la articulación. En algunas ocasiones, los huesos pueden romperse a causa de un golpe o una caída severa. Una vez que el tobillo ha sufrido un esguince, la lesión puede tomar desde unas pocas semanas hasta muchos meses para sanar completamente y, a menudo, el tobillo lesionado permanece un poco más débil y menos estable que el tobillo sano. Este problema se puede prevenir con un programa adecuado de rehabilitación. Otras estructuras del tobillo que pueden llegar a lesionarse y por lo tanto ocasionar dolor son los tendones (los cuales unen los músculos a los huesos), los cartílagos (los cuales sirven de amortiguadores a las articulaciones) y los vasos sanguíneos (lo cual ocasiona el hematoma). En algunas ocasiones, las áreas adyacentes pueden hacer que el dolor se irradie a los tobillos (entre ellas se incluyen los huesos de los pies, los huesos de la parte inferior de la pierna, las articulaciones de las rodillas e inclusive la articulación de la cadera).
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