La debilidad puede ser subjetiva (la persona se siente débil pero no presenta una pérdida de fortaleza mesurable) o concreta (pérdida mesurable de fortaleza, como la que se detecta por medio de un examen físico). La debilidad puede ser generalizada (debilidad corporal total) o localizada en un área específica, en un lado del cuerpo, en una extremidad o en un músculo. La sensación subjetiva de debilidad usualmente está asociada con enfermedades infecciosas como la mononucleosis infecciosa y la influenza. La debilidad es más notoria cuando afecta una sola parte del cuerpo (debilidad localizada o focal). La debilidad localizada puede desarrollarse después de una apoplejía, la exacerbación de una esclerosis múltiple, o un trauma en la raíz de un nervio motor o nervio periférico.
|