La pérdida de la función muscular (parálisis) es un caso médico grave. En los Estados Unidos, la mayoría de las parálisis son producto de un derrame cerebral (accidente cerebrovascular, ACV) o de un trauma como fractura de columna (cuello fracturado o espalda fracturada). La parálisis producida por accidentes cerebrovasculares o por fracturas de columna puede ser severa y suele ser irreversible. Hay otras causas para la parálisis, como las enfermedades infecciosas (la polio), genéticas (como la distrofia peroneal), autoinmunes (como la esclerosis lateral amiotrófica, ELA) y condiciones tóxicas (como el botulismo y la intoxicación paralizante por mariscos). La parálisis puede ser temporal o permanente, localizada o extensa, de un solo lado (unilateral) o de ambos lados (bilateral) y puede afectar las extremidades inferiores (parapléjica) o las extremidades superiores e inferiores (cuadripléjica). La parálisis puede ser indicativa de un problema que pone en riesgo la vida del paciente, como en el síndrome de Guillain-Barre. EN TODA SITUACIÓN, LA PARÁLISIS MUSCULAR REQUIERE ASISTENCIA MÉDICA INMEDIATA.
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