Cualquier ataque, sea leve o mayor, es causado por un funcionamiento anormal y súbito del cerebro. Los siguientes son algunos de los tipos de ataques: La epilepsia (un trastorno caracterizado por ataques crónicos), comienza entre los 3 y los 14 años, continúa indefinidamente y puede ser una condición familiar. Al presenciar un ataque, se debe tratar de recordar lo que sucede; detalles como: - ¿Se presentaron movimientos espasmódicos de las extremidades? De ser así, ¿de cuáles y en cuál lado?
- ¿Se presentaron movimientos espasmódicos de la cabeza, se puso rígido el cuello, se entornaron o giraron los ojos?
- ¿Se presentó babeo o espuma en la boca?
- ¿Hubo movimientos de masticación o golpes en los labios?
- ¿Se presentó algún cambio en el estado de la conciencia?
- ¿Se mordió la víctima la parte interna de la mejilla, la lengua o los labios?
- ¿Se presentó pérdida de control de la vejiga o de los intestinos?
Si no hubo movimientos espasmódicos sino únicamente una laguna mental, como sucede en caso de un desmayo y la persona afectada se recuperó rápidamente después de recostarse, entonces pudo haber sido sólo un simple desmayo; ya que en un ataque epiléptico, la recuperación suele tomar minutos u horas.
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