Cuando una persona presenta disartria, se la debe estimular para que hable lento y gesticule con las manos, si es necesario. La familia y los amigos deben permitir que estas personas se tomen el tiempo suficiente para lograr expresarse. De ser posible, se deben suspender los medicamentos que están causando el problema y se debe minimizar el consumo de alcohol. En los casos de afasia, puede ser necesario que los miembros de la familia brinden a la persona afectada frecuentes recordatorios de orientación (como qué día es), ya que luego de iniciarse la afasia, se presenta desorienteación y confusión. Es importante brindarles un ambiente relajado y calmado donde los estímulos externos se mantengan al mínimo. Es recomendable hablarles en un tono de voz normal (esta condición no es un problema auditivo ni emocional), usar frases simples para evitar malos entendidos y no suponer que la persona afectada está entendiendo. La frustación, la irreverencia y la depresión son las respuestas características de las personas que sufren de afasia. Es igualmente importante facilitarles las ayudas de comunicación necesarias, dependiendo de la persona en particular y la condición.
|