Si se está experimentando un estrés severo, se debe buscar apoyo de amigos y de parientes. Hablar sobre lo que está pasando puede ser de mucha ayuda, al igual que seguir una rutina de salud vigorosa y regular por medio de ejercicios aeróbicos en la medida de lo posible. De esta manera, se descubre que se puede llegar a conciliar el sueño de una manera más rápida, a beneficiarse de un sueño más profundo y a despertar sientiéndose más fresco. El aprendizaje de técnicas para reducir la tensiónmuscular (terapia de relajación) también puede ayudar a reducir la ansiedad. Se deben además practicar buenas técnicas de higiene del sueño. Se debe evitar el uso a largo plazo de tranquilizantes, cafeína y otros estimulantes. Si se detectó que las pesadillas empezaron poco después de haber empezado a tomar un nuevo medicamento, se debe contactar al médico para que aconseje la forma en que éste se debe suspender, de ser necesario, y para que además recomiende otra alternativa. Si las pesadillas son el resultado del uso de "drogas callejeras" o del uso persistente de alcohol, se debe buscar asesoría sobre la mejor manera de abandonar su uso. Un grupo de Alcohólicos Anónimos, por ejemplo, puede recomendar una manera segura para dejar el alcohol sin necesidad de poner en riesgo la salud. También se puede asistir a las reuniones que estos grupos planean de manera regular (ver grupos de apoyo para el alcoholismo). También se debe reevaluar el estilo de vida (los amigos, el trabajo, la familia) con el fin de identificar y cambiar los factores que motivan el abuso de sustancias.
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