La solución mejor y más efectiva para un problema de ansiedad es encontrar su causa y tratarla, aunque infortunadamente esto no siempre es posible. El primer paso consiste en hacer un inventario de los factores que podrían estar ocasionando el "exceso de estrés": - ¿Qué situación es la que ocasiona mayor preocupación?
- ¿Se piensa en algo constantemente?
- ¿Existe algo en particular que esté ocasionando tristeza o depresión?
Luego se debe buscar una persona confiable que sepa escuchar dado que, con mucha frecuencia, el hecho de hablar con un amigo o un ser querido es todo lo que se necesita para ayudar a calmar la ansiedad. La mayoría de las comunidades cuentan con recursos como los grupos de autoayuda y líneas de atención que pueden ayudar a aliviar la ansiedad. Los pastores de iglesia, los trabajadores sociales y otros profesionales en salud mental, los amigos, los vecinos y la familia pueden todos jugar un papel terapéutico en estos casos. También es recomendable revisar el estilo de vida: - ¿Come bien?
- ¿Duerme lo suficiente?
- ¿Hace ejercicio?
- ¿Cuánta cafeína ingiere en un sólo día?
Es necesario aprender técnicas para reducir la tensión muscular, tales como la biorretroalimentación y la terapia de relajación. La biorretroalimentación es un proceso que implica monitorear las funciones corporales (como la tensión de algunos grupos de músculos) y modificarlas a través de la relajación. Es recomendable seguir una rutina regular de ejercicios energéticos, de ser posible por medio de aeróbicos. También puede servir el entrenamiento con pesas. Se debe evitar el consumo de alcohol o de otras drogas cuando se está abrumado por los problemas de la vida, ya que estas drogas no brindan ninguna solución y más bien pueden ocasionar dificultades adicionales.
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