La palidez de la piel no suele tener importancia clínica y no requiere tratamiento, a menos que se presente en labios, lengua, palmas de las manos, el interior de la boca o en la conjuntiva de los ojos. La piel que se ve pálida no necesariamente indica una enfermedad; la razón puede ser falta de luz solar o palidez heredada. Si bien la palidez generalizada afecta a todo el cuerpo, es más notoria en la cara, la conjuntiva de los ojos, el interior de la boca y en las uñas. La palidez localizada suele afectar a una sola extremidad. La facilidad del diagnóstico de la palidez varía con el color de la piel y con el grosor y la vascularidad del tejido subcutáneo. En ocasiones, sólo se trata de una pequeña aclaración del color de la piel. Esta condición puede ser difícil de detectar en las personas de piel oscura y, algunas veces, se hace notoria sólo en el revestimiento de los ojos y de la boca. La palidez puede ser el resultado de una disminución en el suministro de sangre a la piel (frío, desmayo, shock, hipoglicemia) o una reducción en el número de glóbulos rojos (anemia).
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