Cuando las anomalías se deben al hecho de morder, raer y arrancarse la uña, se deben interrumpir dichos comportamientos. En casos extremos, se recomienda la ayuda sicológica o motivación para abandonar este comportamiento cuando sea necesario. Se aconseja mantener los padrastos debidamente recortados. Cuando las anomalías son ocasionadas por uñas de los pies encarnadas, se recomienda usar zapatos que no aprieten los dedos y siempre cortar las uñas recta y transversalmente a lo largo de la parte superior. Cuando se presenten uñas pálidas, deformes, azules, torcidas, con líneas blancas y crestas horizontales o con un matiz blanco por debajo, se aconseja consultar con el médico, para así determinar la manera adecuada de tratar la causa subyacente del problema. Si se trata de una hemorragia en astilla, se debe visitar a un médico de inmediato. En el caso de uñas quebradizas, se aconseja mantenerlas cortas y evitar el esmalte para uñas. Se recomienda el uso de una crema emoliente (suavizante de piel) después del lavado o del baño.
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