La mayoría de las arrugas están asociadas con los cambios en la piel por el envejecimiento. El envejecimiento de la piel y de sus estructuras (cabello y uñas) es un proceso natural y nada puede hacerse para reducirlo, pero sí existen muchos factores ambientales que lo aceleran. La exposición frecuente a los rayos solares provoca la aparición de arrugas prematuras en la piel, aumenta su pigmentación (manchas hepáticas) e incrementa igualmente las posibilidades de desarrollar cáncer en la piel. La exposición al humo de cigarrillo también es otro de los factores ambientales que incrementa la aparición de arrugas. Además de las arrugas, otra de las alteraciones que sufre la piel son las manchas hepáticas (áreas pigmentadas). Con el proceso de envejecimiento, también se presentan cambios en el cabello y en las uñas que comprenden el encanecimiento, la pérdida de cabello y la fragilidad de estas últimas.
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