El sexo genético de un niño se determina en el momento de la concepción. El óvulo (célula sexual femenina) contiene un cromosoma X, mientras que el espermatozoide contiene ya sea un cromosoma X o un cromosoma Y, los cuales determinan el sexo genético del niño. Normalmente el niño hereda UN PAR (un X o Y del padre y un X de la madre) de "cromosomas sexuales "; por consiguiente, es el padre quien "determina" el sexo genético del niño. Un niño que hereda el cromosoma X del padre será genéticamente del sexo femenino (2 cromosomas X) y el que hereda el cromosoma Y será genéticamente del sexo masculino (1 cromosoma X y 1 cromosoma Y). Los órganos reproductivos y genitales asociados con cada sexo, "femenino" o "masculino", nacen del mismo tejido fetal inicial; pero si el proceso que hace que el tejido fetal llegue a ser masculino o femenino se interrumpe, se presenta el desarrollo de los genitales ambiguos. Se denominan genitales ambiguos aquellos órganos que hacen difícil clasificar el sexo del bebé como femenino o masculino. El grado de ambigüedad varía. En raras ocasiones, la apariencia física se desarrolla completamente opuesta al sexo genético (por ejemplo un niño genéticamente masculino puede tener la apariencia normal del sexo femenino). Entre los rasgos característicos de los genitales ambiguos que se observan en niños genéticamente del sexo femenino (2 cromosomas X) están: clítoris agrandado con apariencia de un pene pequeño. La abertura uretral (por donde sale la orina) puede estar localizada a lo largo, por encima o por debajo de la superficie del clítoris. Los labios pueden encontrarse fusionados a manera de escroto y es muy común que en estos casos se asuma que el niño es del sexo masculino con testículos no descendidos, ya que en ocasiones se siente una masa de tejido por dentro de los labios fusionados, lo que los hace parecerse más al escroto con testículos. En un niño genéticamente masculino (1 cromosomas X y uno Y) con genitales ambiguos se pueden observar los siguientes rasgos: pene pequeño que mide menos de 2 a 3 centímetros (0,8 a 1,2 pulgadas) que se asemaja al clítoris agrandado (es normal que el clítoris de una niña recién nacida sea un tanto agrandado al momento del nacimiento). La abertura uretral se puede encontrar localizada a lo largo, por encima o por debajo del pene o incluso por debajo del perineo, razón por la cual el recién nacido parece del sexo femenino. Es posible que se presente un pequeño escroto con algún grado de separación, semejando a los labios. Los genitales ambiguos están comúnmente acompañados de testículos no descendidos. La identificación incierta o errónea del sexo no atenta contra la vida física del niño, pero puede causarle un trastorno social tanto al niño como a la familia. Es por esta razón que se involucra a un grupo de especialistas que incluyen neonatólogo, genetista, endocrinólogo y siquiatra o trabajador social.
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