La espasticidad generalmente resulta de daños en el área motora del cerebro ( la porción de la corteza cerebral que controla el movimiento voluntario) o en cualquier porción de la materia gris subcortical (nervios que viajan desde el cerebro hasta la médula espinal). Cuando se presenta daño en el control de los músculos desde el sistema nervioso central, las rutas de retroalimentación del músculo desde la médula espinal producen síntomas tales como reflejos tendinosos profundos exagerados (el reflejo rotuliano), tijereteo (cruce de piernas como en el cierre de tijeras), movimientos espasmódicos repetitivos (clonos) posturas inusuales y posición de hombros, brazos, muñeca y dedos de las manos en ángulos anormales. La espasticidad puede también interferir con el lenguaje. La espasticidad severa y a largo plazo puede conducir a la contractura de los músculos, ocasionando la flexión de las articulaciones en posiciones fijas.
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