Como regla general, la cabeza de un recién nacido es aproximadamente 2 centímetros más grande que el tamaño del tórax; entre 6 meses y 2 años de edad, estas medidas son aproximadamente iguales y después de 2 años de edad el tamaño del tórax es más grande que la cabeza. Una serie de mediciones realizadas a lo largo del tiempo que muestran una tasa de incremento del crecimiento de la cabeza, pueden generalmente suministrar información más valiosa que la arrojada por una sola medición en la que el perímetro craneano presenta un tamaño mayor al esperado. El aumento de la presión intracraneana (presión dentro de la cabeza, generalmente causada por la inflamación del cerebro o la acumulación de líquido cefalorraquídeo dentro de los ventrículos) a menudo acompaña el aumento del perímetro de la cabeza. Los síntomas asociados con esto incluyen: vómitos, desviación de los ojos hacia abajo e irritabilidad. Ver también fontanelas prominentes.
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