En la verdadera micrognacia, la mandíbula es tan pequeña que interfiere con la alimentación del bebé y puede requerir pezones especiales para alimentarlo adecuadamente. La micrognacia se puede presentar como la única anomalía en un niño y frecuentemente se autocorrige durante el crecimiento, especialmente en la pubertad cuando la mandíbula crece en forma significativa. Asimismo, puede también estar asociada con ciertas enfermedades y síndromes hereditarios. La micrognacia es una causa del alineamiento anormal de los dientes (mala oclusión), lo cual se puede descubrir al observar la forma como éstos cierran. A menudo, no hay suficiente espacio para que los dientes crezcan y es necesaria la intervención de un ortodoncista en el momento en que salen los dientes permanentes. A veces, el niño puede superar la micrognacia, por lo que tiene sentido esperar hasta que tengan cierta edad.
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