Los niveles de anticuerpos en la sangre reflejan la experiencia previa o exposición del organismo frente a un antígeno o ante algún elemento que el cuerpo no reconoce como suyo. El cuerpo utiliza anticuerpos para atacar y eliminar elementos extraños. Cada célula viva tiene diferentes marcadores de proteína en su superficie y el sistema inmune del cuerpo identifica aquellas células que no son parte de su estructura a través de estas proteínas. Ocasionalmente, el organismo comete un error y comienza a reconocer su propio tejido como extraño o ajeno a él. Esto ocasiona una respuesta inmune contra ese tipo de tejido, célula o sustancia que forma parte del cuerpo. A esta situación se la conoce como autoinmunidad. Los niveles de anticuerpos en la sangre (también se los conoce como la titulación de anticuerpos) se miden para determinar: - La fuerza de una respuesta inmune a los propios tejidos del organismo en enfermedades como LES y otros trastornos autoimmunes.
- La necesidad de una inmunización de refuerzo o si una inmunización reciente produjo una respuesta del sistema inmunológico lo suficientemente fuerte como para elevar la titulación de anticuerpos contra una enfermedad en particular a niveles de prevención.
|