Durante una sola radiografía, una pequeña fracción de los rayos X atraviesa el cuerpo y los tejidos corporales absorben los fotones restantes. La energía de los fotones absorbidos puede eliminar o separar compuestos, lo cual puede ocasionar daño celular. La mayor parte de este daño celular se repara pronto, sin embargo, otra parte es permanente. Con respecto a la exposición con las radiografías convencionales, el riesgo de cáncer o de defectos hereditarios (a través de las células ováricas dañadas o de las células espermáticas) es muy bajo. La mayoría de los expertos opinan que este riesgo es ampliamente bajo en comparación con los beneficios de la información que se obtiene de un proceso de imágenes adecuado. Los rayos X se monitorean y se regulan, de manera que la exposición a la radiación que se necesita para producir la imagen sea mínima. Los niños pequeños y el feto en desarrollo de una mujer embarazada son los más sensibles a los riesgos que genera la exposición a los rayos X. Por esta razón, las mujeres deben informar al médico si creen estar en embarazo. Para obtener información adicional detallada acerca de las razones por las cuales se realiza el procedimiento y de los resultados normales o anormales, se puede consultar la siguiente lista de temas específicos acerca de los rayos X:
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