No todos los problemas del oído pueden detectarse a través de un otoscopio. Pueden ser necesarios exámenes adicionales del oído y de audición. Los otoscopios diseñados para uso casero, no son de tan buena calidad como los utilizados por los médicos, es por esto que los padres no son capaces de reconocer muchos de los síntomas sutiles de un problema auditivo. Si se presentan síntomas severos de dolor de oído, pérdida auditiva, vértigo, fiebre, zumbido en los oídos o sangrado/secreciones del oído se debe buscar asistencia médica. El cerumen es una secreción protectora normal del canal auditivo. No es peligroso y no debe sacarse introduciendo objetos en el oído. Hay algunos productos disponibles en farmacias que disuelven o suavizan el cerumen, de forma que éste pueda ser eliminado fácilmente con agua tibia.
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