Durante el examen es importante no hablar, no moverse, no tragar ni sobresaltarse, ya que todas estas acciones pueden alterar la presión en el oído medio e invalidar los resultados del examen. Los sonidos que se escuchan durante el examen pueden ser altos y potencialmente alarmantes, de manera que se requiere un esfuerzo consciente para evitar un reflejo de sobresalto. Si se va a someter a un niño a este examen, es bueno explicarle lo que se siente durante el mismo e incluso demostrárselo en la práctica con un muñeco, ya que mientras más familiarizado se encuentre el niño con lo que le va a suceder y conozca el propósito del examen, menos será la ansiedad que experimente.
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