Para medir la presión sanguínea, la persona generalmente se sienta con un brazo apoyado sobre una mesa y un poco doblado de manera que esté al mismo nivel del corazón. La parte superior del brazo necesita estar descubierta (con las mangas de la camisa dobladas, pero sin apretar ni incomodar). Las lecturas de presión sanguínea se dan usualmente en dos números: por ejemplo, 110 sobre 70 (escrito como 110/70). El primer número se denomina lectura de la "presión sanguínea sistólica" y representa la presión máxima ejercida cuando el corazón se contrae. El segundo número (el más bajo) se llama lectura de "presión sanguínea diastólica" y representa la presión en las arterias cuando el corazón se encuentra en reposo. Para medir la presión sanguínea, el médico ajusta el brazalete alrededor de la parte superior del brazo y se coloca de tal manera que el borde inferior del brazalete esté a 2,5 cm (una pulgada) por encima del pliegue del codo. El médico localiza la arteria mayor en el interior del codo palpando el pulso y coloca la cabeza del estetoscopio sobre esta arteria, debajo del brazalete. El estetoscopio no debe rozar el brazalete ni cualquier prenda de vestir, puesto que podría causar ruidos que bloquean la audición de los sonidos del pulso. La colocación correcta del estetoscopio es importante para obtener un registro exacto. El médico cierra la válvula en el mango inflador de caucho que se comprime rápidamente para inflar el brazalete hasta que el medidor o columna de mercurio marque 30 mm Hg (milímetros de mercurio) por encima de la presión sistólica normal. Si se desconoce la presión sistólica usual, se debe inflar hasta 210 mm Hg. Luego se abre la válvula lentamente, dejando que la presión disminuya en forma gradual (2 a 3 mm Hg por segundo). A medida que la presión disminuye, se registra el nivel en el medidor o tubo de mercurio en el cual se escucha el primer pulso que corresponde a la presión sistólica. A medida que el aire continúa saliendo, los sonidos desaparecen, se registra el punto en el cual el sonido desaparece, lo cual corresponde a la presión diastólica (la cantidad más baja de presión en las arterias cuando el corazón está en reposo). El procedimiento se puede repetir dos veces o más.
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