MONITOREO FETAL EXTERNO Por definición, el monitoreo fetal externo se hace a través de la piel (transdérmico) y no quiere decir que sea invasivo. La mujer se sienta con las rodillas y la espalda parcialmente elevadas y con la cadera derecha apoyada en un cojín o adoptando una posición cómoda que permita el desplazamiento del útero hacia la izquierda o por breves momentos a la derecha. En el abdomen se colocan electrodos (monitores) sensibles sobre un gel conductor que puede percibir tanto la frecuencia cardíaca fetal (FCF) como la intensidad y la duración de las contracciones uterinas. Usualmente, los resultados de este examen son continuos y se imprimen o se muestran en una pantalla de computador, lo cual permite al médico evaluar si el bebé está experimentando sufrimiento fetal y qué tan bien está tolerando las contracciones. La decisión de cambiar de monitoreo fetal externo a interno se fundamenta en la primera información obtenida con el monitoreo fetal externo. PRUEBA SIN ESTRÉS La prueba sin estrés es otra de las formas de monitoreo externo del bebé, se puede realizar desde la semana 27 del embarazo y se utiliza para medir las aceleraciones de la frecuencia cardíaca fetal (FCF) con movimiento normal. Para realizar este examen la mujer se sienta con las rodillas y la espalda parcialmente elevadas y con la cadera derecha apoyada en un cojín o adoptando una posición cómoda que permita el desplazamiento del útero hacia la izquierda. En el abdomen se le colocan los mismos monitores descritos anteriormente, con el fin de medir la capacidad del útero para contraerse y la frecuencia cardíaca fetal. Si no se presenta ningún tipo de actividad fetal pasados 30 ó 40 minutos, a la persona se le da algo de beber o una comida liviana que estimule la actividad fetal. Otras de las intervenciones que podrían activar el movimiento fetal son la estimulación acústica (envío de sonidos al feto), colocar suavemente las manos sobre el abdomen y mover el feto. PRUEBA DE ESTRÉS DURANTE LA CONTRACCIÓN La prueba de estrés durante la contracción es un método final para monitorear al bebé desde el exterior y se utiliza para medir la capacidad de la placenta para oxigenar adecuadamente al feto bajo presión durante las contracciones. Para realizar este examen, la mujer se sienta con las rodillas y la espalda parcialmente elevadas y con la cadera derecha apoyada en un cojín o adoptando una posición cómoda que permita el desplazamiento del útero hacia la izquierda. Sobre el abdomen se colocan los mismos monitores descritos anteriormente para evaluar la contractibilidad uterina y la frecuencia cardíaca fetal. Si las contracciones no se están presentando espontáneamente, se pueden inducir administrando por vía intravenosa un medicamento llamado oxitocina o estimulando los pezones. Cuando se utiliza la oxiticina, el examen recibe el nombre de prueba de estimulación con oxitocina , este medicamento se administra vía intravenosa hasta cuando se presenten tres contracciones uterinas que duren entre 40 y 60 segundos en un período de 10 minutos. El examen que involucra la estimulación de los pezones se denomina prueba de estrés durante la contracción por estimulación de los pezones. Se hacen todos los esfuerzos para asegurar la privacidad de la mujer, sin embargo la enfermera debe acompañarla durante todo el proceso.
Después de que la mujer ha adoptado la postura descrita anteriormente, masajea sus pezones durante 2 ó 3 minutos por encima de la ropa. Después de un reposo de 5 minutos, se debe continuar con la estimulación de los pezones hasta que hayan pasado 40 minutos o se hayan presentado 3 contracciones que duren más de 40 segundos en un período de 10 minutos. Cuando se comiencen a presentar las contracciones se debe suspender la estimulación de los pezones. MONITOREO FETAL INTERNO El monitoreo fetal interno involucra la colocación de un electrodo directamente sobre el cuero cabelludo del feto a través del cuello uterino. El médico puede utilizar este método cuando el monitoreo fetal externo no funciona bien o cuando la información recibida es dudosa y debe utilizarse sólo si ya se ha presentado la ruptura de membranas, si hay una dilatación de 3 (3 cm) y si el bebé está en una posición adecuada. Para realizar este procedimiento se hace un examen vaginal y se introduce el electrodo con su cubierta plástica en el canal vaginal. Esta guía plástica se desplaza a través del cuello uterino, se coloca sobre el cuero cabelludo del bebé y luego se retira. El cable del electrodo se sujeta al muslo de la mujer y se acopla al monitor.
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