Este procedimiento toma alrededor de 5 minutos. La madre debe colocarse en posición de litotomía (sobre la espalda con las rodillas y las piernas flexionadas hacia el pecho). Si el cuello uterino ya se ha dilatado al menos 3 ó 4 centímetros, se coloca un cono plástico en la vagina bien dispuesto contra el cuero cabelludo del feto, se limpia esta área y se seca con hisopos de algodón largos para aplicarle una pequeña cantidad de gel de petróleo, de tal manera que se formen bolitas de sangre que faciliten su recolección. Se hace una pequeña punción en el cuero cabelludo y las gotas de sangre fetal se recogen en un tubo delgado de vidrio, que se puede enviar al laboratorio o analizarse por medio de una máquina en el departamento de obstetricia. En cualquier caso, los resultados se obtienen en un breve lapso de tiempo. Si la paciente no puede quedarse quieta, es muy difícil realizar el examen y si el cuello uterino no está bien dilatado es imposible llevar a cabo dicho procedimiento.
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