Existen tres formas de monitorear la presión intracraneana: - Catéter intraventricular (se inserta un catéter dentro de uno de los ventrículos laterales del cerebro)
- Tornillo o perno subaracnoideo (ubicación de un tornillo o perno justo a través del cráneo en el espacio comprendido entre la corteza cerebral y la aracnoides)
- sensor epidural (ubicación de un sensor dentro del espacio epidural debajo del cráneo)
Se cree que de los anteriores procedimientos el más preciso es el del catéter intraventricular, pero en caso de necesitarse un acceso inmediato, probablemente se utilice el tornillo subaracnoideo. Si no se cuenta con un neurocirujano experimentado para colocar el tornillo, es posible que se utilice un sensor epidural. Para insertar un catéter intraventricular, se perfora un orificio circular a través del cráneo y se inserta el catéter a través de la masa cerebral dentro del ventrículo lateral, el cual normalmente contiene líquido cefalorraquídeo. La presión intracraneana (PIC) no solamente se puede monitorear, sino también disminuir drenando el líquido cefalorraquídeo (LCR) a través del catéter; pero si se presenta aumento de la presión intracraneana, la ubicación de este catéter se puede dificultar, debido a que los ventrículos cambian de forma con el aumento de la presión y generalmente son muy pequeños como consecuencia de la expansión del cerebro a su alrededor debido a una lesión o inflamación. Un tornillo o perno subaracnoideo es un tornillo hueco que se inserta a través de un orificio hecho en el cráneo y a través de un corte en la duramadre. El sensor epidural se ubica a través de un orificio circular en el cráneo, justo sobre el revestimiento epidural y, dado que no se perfora dicho revestimiento, este procedimiento es menos invasivo, pero tiene la desventaja de no poder drenar el exceso de LCR. En el área donde se va a realizar la incisión se inyecta lidocaína u otro anestésico local y es muy probable que se administre también un sedante para ayudar a la persona a relajarse. En primer lugar, el área que se va a incidir se rasura y se limpia con Betadine y alcohol; después de secarla se hace la incisión, se retrae la piel hasta cuando el cráneo quede visible; luego se utiliza un taladro para hacer el corte a través del hueso y dejar el tejido epidural expuesto. Si se utiliza un sensor epidural, éste se inserta entre el cráneo y el tejido epidural. En caso de utilizarse un tornillo, se hace una incisión a través de la duramadre y del tejido aracnoideo, exponiendo el espacio subaracnoideo para fijar el tornillo dentro del hueso, lo cual permite que el sensor registre los cambios del espacio subdural y subaracnoideo. Si se utiliza un catéter intraventricular, éste se inserta a través de la masa cerebral hasta uno de los ventrículos laterales. Este tipo de catéter es mucho más efectivo y preciso en su capacidad para percibir las mediciones de la presión intracraneana.
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