El monitoreo de la presión intracraneana se realiza generalmente cuando hay una lesión grave de cabeza o después de cirugías en casos en donde se haya reparado o extirpado un tumor o lesión vascular y el equipo médico esté preocupado por la presencia de una inflamación del cerebro. Un aumento en la presión intracraneana se puede tratar drenando el LCR mediante un catéter, al igual que cambiando el ajuste del ventilador para los pacientes que se encuentran en una condición crítica o con un respirador artificial, o mediante la administración de algunos medicamentos por vía intravenosa. El monitoreo de la presión intracraneana es crucial para la identificación del problema y para permitir un tratamiento inmediato. Un aumento en la presión intracraneana significa que ambos tejidos, el neural y el vascular están comprimidos y, si esto no se trata, puede provocar un daño neurológico permanente y en algunos casos puede ser mortal.
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