Por lo general, este procedimiento se realiza en la articulación de la rodilla. Se administra un anestésico local o regional, el cual adormece el área afectada, pero el paciente permanece despierto y es capaz de responder. Cuando se trata de una cirugía más extensa, se puede utilizar anestesia general, en cuyo caso el paciente permanece inconsciente y sin dolor. El área se limpia con un jabón antiséptico. Puede aplicarse una banda de presión para restringir el flujo sanguíneo (torniquete). Se realiza una incisión en la articulación y se introduce líquido esterilizado en el espacio articular para tener una mejor vista. Luego se inserta el artroscopio y se observa el interior de la articulación al reproducirse la imagen en un monitor. Es posible que se necesiten una o dos incisiones adicionales pequeñas junto a la rodilla para utilizar otros instrumentos. Estos se pueden emplear para retirar pedazos de cartílago o de hueso, tomar una biopsia del tejido o practicar otra cirugía menor. Además, la reconstrucción del ligamento se puede llevar a cabo en muchos casos utilizando en su mayoría el artroscopio. El procedimiento es similar para el hombro excepto por la banda utilizada para restringir el flujo sanguíneo e, igualmente, el paciente por lo general está dormido. Una artroscopia simple o de diagnóstico duran aproximadamente una hora.
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