El oftalmólogo realiza la historia clínica haciendo una serie de preguntas sobre los antecedentes médicos y oftalmológicos, así como de cualquier problema evidente en los ojos. La agudeza visual (visión) se determina en cada ojo utilizando la tabla de Snellen, la cual consta de un conjunto de letras al azar de diferentes tamaños. Las letras para la visión normal (20/20) poseen una altura de 1 cm (3/8') cuando se ven a una distancia de 6 m (20') y pueden ser leídas por personas con visión normal. También puede realizarse un examen de refracción, el cual consiste en colocar diversos lentes frente a los ojos del paciente para determinar la necesidad del uso de anteojos. El movimiento de los ojos (ver función del músculo extraocular) y la visión periférica (ver campos visuales) se evalúan moviendo una luz u otro objeto a través del campo visual. Asimismo, se mide también la reacción de los ojos a la luz (respuesta pupilar). El daltonismo se evalúa utilizando manchas o puntos multicolores que forman números (ver examen de visión cromática). Las personas daltónicas no logran detectar ciertos números o pueden ver un número distinto al que verían las personas que no son daltónicas. La evaluación del glaucoma (tonometría) se realiza soplando una corriente de aire directamente a los ojos o aproximando un círculo de luz azul muy cerca a ellos. La evaluación de la córnea y de la parte frontal del ojo se realiza con el paciente sentado y utilizando una lámpara de hendidura, un dispositivo que aumenta la visión del médico. La retina, el fondo (parte posterior del ojo), los vasos retinianos y la cabeza del nervio óptico (disco óptico) se observan con un oftalmoscopio (un dispositivo que posee una luz y un amplificador), en un procedimiento que se conoce con el nombre de oftalmoscopia. La utilización de gotas para dilatar las pupilas permite observar mejor el fondo del ojo.
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