Este examen se utiliza para detectar enfermedades del hígado, de los conductos biliares y de los riñones; e igualmente para diferenciar los trastornos del hígado o de los ductos biliares (hepatobiliares) de la enfermedad ósea. La GGT participa en la transferencia de aminoácidos a través de la membrana celular y también en el metabolismo del glutatión, enzima que se encuentra en altas concentraciones en el hígado, en los conductos biliares y en el riñón. La GGT se mide en combinación con otros exámenes. En particular, la fosfatasa alcalina se eleva en enfermedades hepatobiliares y óseas y la GGT se eleva en enfermedades hepatobiliares, mas no en la enfermedad ósea; de ahí que un paciente con un nivel de fosfatasa alcalina elevado y un nivel de GGT normal tiene probablemente enfermedad ósea y no enfermedad hepatobiliar.
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