La glucosa es el azúcar que el cuerpo utiliza como energía. Las personas que padecen de diabetes mellitus tienen altos niveles de glucosa en la sangre y las pruebas de tolerancia a la glucosa son una de las herramientas para diagnosticar esta enfermedad. La prueba más común de tolerancia a la glucosa es la oral. Después de una noche de ayuno, el paciente ingiere una solución que contiene una cantidad conocida de glucosa. Se toma una muestra de sangre antes de que el paciente ingiera la solución de glucosa y de nuevo cada 30 a 60 minutos después hasta por 3 horas. Los niveles de glucosa en la sangre que superan los límites normales cuando estos se midieron sirven para diagnosticar diabetes Tipo 2 o la diabetes gestacional (altos niveles de glucosa durante el embarazo). También se pueden medir los niveles de insulina (hormona producida por el páncreas que mueve la glucosa desde el torrente sanguíneo hasta las células). Las pruebas intravenosas de tolerancia a la glucosa son poco comunes. Para realizar este tipo de prueba, al paciente se le inyecta en una vena una cantidad conocida de glucosa durante tres minutos, pero antes de inyectar la glucosa se le miden los niveles de insulina en la sangre en el minuto uno y en el tres. Los niveles de insulina que se encuentran por debajo de un umbral estándar sirven para predecir la diabetes Tipo 1 en algunos pacientes.
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