El potasio (K+) es el principal ion positivo intracelular y es particularmente importante para el mantenimiento de la carga eléctrica de la membrana celular, la cual es necesaria para la comunicación neuromuscular, para el transporte de los nutrientes dentro de las células y para la eliminación de productos de la célula. La concentración de potasio dentro de las células es aproximadamente 30 veces mayor que en la sangre y otros líquidos extracelulares. Los niveles de potasio son controlados principalmente por la hormona esteroide aldosterona (para mayor información ver el examen de aldosterona). La aldosterona es secretada por la glándula suprarrenal cuando se incrementan los niveles de potasio. La acidosis metabólica (por ejemplo, causada por una diabetes no controlada) o la alcalosis (por ejemplo, causada por vómito excesivo) pueden afectar el potasio sanguíneo. Los cambios pequeños en la concentración de potasio por fuera de las células pueden tener efectos importantes en la actividad de los nervios y los músculos, lo cual es particularmente válido para el músculo cardíaco. Los niveles bajos de potasio ocasionan un aumento de la actividad (lo que puede conllevar a una arritmia), en tanto que los altos niveles causan una disminución de la actividad. Cualquiera de estas dos situaciones puede llevar a un paro cardíaco en algunas circunstancias. En los individuos normales, la ingestión de suplementos o medicamentos que contienen potasio no tiene consecuencias, puesto que los riñones eliminan el exceso de potasio de manera eficiente.
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