El examen se realiza cuando se sospecha que hay deficiencia de hierro. Cerca del 65% del hierro corporal se encuentra en la hemoglobina (en los glóbulos rojos) y alrededor del 4% en la mioglobina (en el músculo esquelético). Aproximadamente 30% del hierro corporal se encuentra almacenado (como ferritina o hemosiderina) en el hígado, médula ósea y el bazo; mientras que un porcentaje pequeño del hierro corporal se encuentra transportándose entre varios compartimientos del cuerpo o como componente de proteínas celulares en todo el cuerpo. El cuerpo conserva el hierro eficientemente, de manera que sólo cerca de 1 mg (en hombres y mujeres posmenopáusicas) o 1,8 mg (en mujeres adultas premenopáusicas) se pierde cada día en la orina o sangre menstrual. Ya que sólo cerca de 10 a 15% del hierro dietario se absorbe, aun bajo condiciones óptimas, esto significa que el requerimiento diario recomendado para el hierro es de 10 mg (en hombres y mujeres posmenopáusicas) y 18 mg (en mujeres adultas premenopáusicas). En el embarazo, las necesidades de hierro aumentan considerablemente y su deficiencia es muy común en mujeres en edad reproductiva. El hierro sérico, tal como se mide en un laboratorio clínico, es realmente hierro férrico asociado a la transferrina. Cada molécula de transferrina puede cargar dos átomos de hierro. Normalmente, cerca de 30% de los lugares disponibles están ocupados; esto se llama el porcentaje de saturación de transferrina. Al saturar completamente todos los sitios de fijación disponibles, es posible medir la capacidad total de fijación del hierro (CTFH), lo cual es realmente una medida del nivel de transferrina sérica. La capacidad total de fijación del hierro y el porcentaje de saturación de transferrina se miden a menudo al mismo tiempo que el hierro sérico.
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