Después de pasar una noche sin consumir alimento, a la persona se le administran 50 gramos de un líquido saborizado que contiene lactosa. Después de un tiempo determinado, se hacen las pruebas para establecer si el cuerpo es capaz de descomponer la lactosa y absorberla. El método preferido no invasivo es la medición del contenido de hidrógeno en el aliento, recogiendo muestras a medida que la persona exhala. Los gases exhalados se analizan en busca de hidrógeno, un subproducto de las bacterias que descomponen la lactosa que no es absorbida. En caso de no haber disponibilidad para realizar este examen, se pueden tomar muestras de sangre en varios momentos, para medir la cantidad de glucosa, un subproducto de la descomposición de la lactosa en la sangre. Dichas muestras se toman inmediatamente antes del examen y luego varias veces después de beber la solución de lactosa (generalmente 30, 60 y 120 minutos). Adultos o niños: La sangre se extrae de una vena (punción venosa), usualmente de la parte anterior del codo o del dorso de la mano. El sitio de punción se limpia con un antiséptico y luego se coloca un torniquete (una banda elástica) o un brazalete (utilizado para medir la presión sanguínea) alrededor del antebrazo con el fin de ejercer presión y restringir el flujo sanguíneo a través de la vena. Esto hace que las venas bajo el torniquete se dilaten (se llenen de sangre). Inmediatamente después, se introduce una aguja en la vena y se recoge la sangre en un frasco hermético o en una jeringa. Durante el procedimiento, se retira el torniquete para restablecer la circulación y, una vez que se ha recogido la sangre, se retira la aguja y se presiona moderadamente sobre el sitio de punción para detener cualquier sangrado. Bebés o niños pequeños: En los bebés o niños pequeños, el área se limpia con un antiséptico y se punza con una aguja o lanceta para luego recoger la sangre en una pipeta (tubo pequeño de vidrio), en una lámina de vidrio, sobre una tira de examen o en un recipiente pequeño. Finalmente, se puede aplicar un algodón o un vendaje en el sitio de la punción si el sangrado persiste.
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