La sangre se extrae de una vena, por lo general del brazo. El sitio de punción se limpia con un antiséptico y luego se coloca un torniquete (una banda elástica o un brazalete utilizado para medir la presión sanguínea) alrededor de la parte superior del brazo con el fin de ejercer presión y hacer que las venas bajo el torniquete se llenen de sangre. Se introduce una aguja en la vena y se recoge la sangre en un frasco hermético o en una jeringa. Durante el procedimiento, se retira el torniquete para restablecer la circulación y facilitar la recolección de sangre. Una vez que se ha recogido la cantidad adecuada de sangre, se retira la aguja y se cubre el sitio de punción para detener cualquier sangrado. Bebés o niños pequeños:
El área se limpia con un antiséptico y se punza con una aguja o lanceta para luego recoger la sangre en una pipeta (tubo pequeño de vidrio), en una lámina de vidrio, sobre una tira de examen o en un recipiente pequeño. Finalmente, se puede aplicar un pedazo de algodón o un vendaje en el sitio de la punción si existe sangrado persistente. Este examen se puede repetir por dos o tres días en personas hospitalizadas. Un aumento o disminución significativos en la CPK o isoenzimas de la CPK puede ser muy útil para que los médicos diagnostiquen ciertas condiciones.
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